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Nadie debería de necesitar excusas para una fiesta, es algo que incluso puede surgir de manera totalmente espontánea. Dicen que incluso son más divertidas cuando no se planean pero hay ciertas cosas que sí que precisan de una planificación para poder llevarlas a cabo.

Por ejemplo, una fiesta con todo tipo de actividades acuáticas precisa de una reserva, especialmente en los meses de verano, cuando más afluencia de gente hay en nuestras instalaciones. Pero planear el evento puede ser algo que se haga casi sin pensar, por un impulso. Una reunión de amigos en la que alguien propone el tema y cuando queréis daros cuenta, ya tenéis una reserva de billetes, hotel y actividades.

Excusas para una fiesta de papás

Con la edad, cada vez parece que se necesitan más excusas para una fiesta, pero el ser papás o tener más responsabilidades no tiene por qué querer decir que no hay derecho a divertirse. ¿Por qué no organizar una fiesta para papis? En muchos hoteles ofrecen servicios de canguros muy eficientes.

Para quienes no se fíen siempre pueden buscar servicios de cuidado de niños de manera independiente o incluso dejarlos en un centro de juegos en el que seguro que se lo pasarán muy bien mientras los papás cargan las pilas, algo que sin duda se merecen.

Es gracioso ver como algunos padres se sienten un poco culpables por darse este capricho para descubrir, al volver, que sus hijos lo han pasado en grande y les preguntan si pueden quedarse otro día con sus cuidadores.

Si los niños tienen ya una edad que les permita disfrutar de una salida en barco, arrastrables y otros juegos acuáticos entonces nada mejor que llevárselos y pasar una fantástica fiesta en familia, algo que sin duda recordaréis todo el año.

Tú con los tuyos que yo me divierto con los míos

Cuando se tienen hijos adolescentes no necesitas excusas para una fiesta, pero lo que puede ser más problemático es trata de hacerla todos juntos. Ellos tienen su rollo con sus amigos y prefieren disfrutar a su aire, un poco alejados de los padres. En estos casos es bastante habitual que pidan dos fiestas, una para ellos con sus amigos y que los padres y los hermanos pequeños tengan la suya propia.

Nosotros aconsejamos una fiesta conjunta, porque a la hora de la verdad, la manera de divertirse de padres e hijos no es tan diferente y darse cuenta de ello puede ayudar a que la familia se vaya mucho más unida.

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